La Suprema Corte de Justicia de la Nación sentenció que estas expresiones no están protegidas por la libertad de expresión. Que "puñal" y "maricón", entre otras palabras, son expresiones de odio, discriminatorias y, por tanto, punibles.
El asunto es importante, pues sienta bases para ir
determinando qué está permitido decir y qué no. El que este tipo de expresiones
sean parte de un "discurso de odio" lo determina cada individuo, con
base en su criterio, sus creencias y su forma de pensar. Al catalogar
expresiones como "discurso de odio", se sientan bases para regular lo
que se puede decir y lo que no, lo que es "políticamente correcto" y
lo que es un "discurso de odio".
Por ejemplo, yo detesto la retórica antijudía de Alfredo
Jalife, pero la libertad de expresión debería garantizar que él pueda decir y
escribir -lo que yo considero- sus sandeces. Si validamos que se acallen voces
que no nos gustan, después tendremos que aceptar que nos callen a nosotros
porque la mayoría considera que lo que pensamos y decimos es un "discurso
de odio".
Aquí lo esencial es que se están criminalizando las ideas.
Cada quien es libre de pensar y decir lo que quiera, y si alguien se siente
ofendido, puede reclamar, pero en el ámbito particular. Con lo que no concuerdo
es que a todos se nos prohíba decir tal o cual cosa. No dudo que después tendremos
una lista de qué sí podremos y qué no podremos decir e, inclusive, pensar.
Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho
a decirle a la gente aquello que no quiere oír: George Orwell. No podría estar
más de acuerdo ahora.
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